El obispo chileno Juan Barros pide perdón por sus ‘limitaciones’

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Esa es parte de la misión que los enviados papales, Charles Scicluna y Jordi Bertomeu, anunciaron en su segunda visita al país.

Esto, luego de que el Sumo Pontífice aceptara la renuncia del obispo de esa ciudad, Juan Barros, tras una serie de acusaciones de encubrimiento de los abusos sexuales cometidos por el expárroco de El Bosque, Fernando Karadima.

Francisco, que en un primer momento defendió durante su viaje a Chile en enero al obispo Barros, presente en todas las misas que celebró el papa en el país sudamericano, indignó a las víctimas y fue criticado por la opinión pública.

También expuso evidencia de que la jerarquía chilena sistemáticamente encubrió y minimizó los casos de abuso destruyendo pruebas de delitos sexuales, presionando a los investigadores de la Iglesia para desacreditar las acusaciones de abuso y mostrando "grave negligencia" para proteger a los niños de los sacerdotes pedófilos.

Las víctimas más conocidas de los abusos de Karadima, James Hamilton, Juan Carlos Cruz y José Andrés Murillo, acusaron a Barros de ser cómplice y de haber, incluso, asistido personalmente a algunos de los abusos.

Los tres obispos, que serán reemplazados en sus cargos por administradores apostólicos, forman parte de la Conferencia Episcopal Chilena, de 33 obispos, que en mayo pasado ofrecieron al papa su renuncia en bloque a sus cargos tras un encuentro en el Vaticano, donde sostuvieron una reunión de tres días para abordar los abusos a menores cometidos por Karadima y sus presuntos encubridores.

Barros expresó hoy en el comunicado su "gratitud" al papa Francisco por "su viva y paternal preocupación para el bien de todos".

Después del fiasco mediático, el papa pidió una investigación y se puso del lado de las víctimas.

Scicluna y Bertomeu arribaron este martes a Chile pasadas las 08:00 horas y, en la ocasión, el líder religioso aseguró que "hemos venido a pedir perdón" en nombre del papa Francisco.

Su santidad aceptó la renuncia del obispo Barros, foco de los escándalos cuando al principio fue defendido por Jorge Bergoglio.

Según el Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos "Apostolorum Successores", "en circunstancias particulares, la Santa Sede puede, de manera extraordinaria, disponer que en una diócesis sea nombrado un administrador apostólico sede plena".

Scicluna y Bertomeu son responsables de un informe de 2,300 páginas que elaboraron tras recoger 64 testimonios de agresiones sexuales en febrero pasado, lo que llevó al Papa a decir en mayo que en la Iglesia chilena hay "una cultura del abuso y del encubrimiento". "Hoy se cierra un capítulo y comienza otro", afirmó el vocero Juan Carlos Claret, quien además llamó a una "reconciliación" en la ciudad.

El caso más relevante era el de Barros, que ha sido acusado por las víctimas de Karadima no solo de encubrir los crímenes del sacerdote sino de haber sido testigo de los abusos.

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