Bayer cierra con éxito la compra de Monsanto

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El banco J.P. Morgan ha asesorado a Bayer en la mayor adquisición en la historia de la compañía por 63.000 millones de dólares (unos 54.000 millones de euros) y que convierte al grupo alemán en un gigante mundial de los pesticidas y las semillas.

El grupo químico y farmacéutico alemán Bayer ha cerrado este jueves con éxito la compra del productor estadounidense de transgénicos Monsanto, que desaparecerá como nombre empresarial y cuyas acciones dejarán de cotizar en la Bolsa de Nueva York.

La fusión, estimó Bayer (ver: http://www.advancingtogether.com/) en un comunicado, podrá comenzar en dos meses, cuando la compradora ceda u$s 9.000 millones de sus activos a la firma BASF y así cumpla el compromiso al que se llegó el mes pasado con el Departamento de Justicia de EE.UU. en defensa de la competencia.

De acuerdo con la información proporcionada, Liam Condon, miembro del Consejo de Dirección de Bayer, dirigirá la División Crop Science unificada cuando comience la integración. Para el consejero delegado de Bayer, Werner Baumann: "Alimentar a una creciente población mundial es un desafío a largo plazo al que queremos contribuir".

Bayer, que insistió durante tiempo para convencer a Monsanto antes de lograr su visto bueno en septiembre de 2016, quiere aprovechar las enormes oportunidades generadas por la necesidad de producir más en superficies limitadas. Al logarlo, se convertirá en la dueña de la cuarta parte del mercado de semillas y plaguicidas en el mundo. Según la Fundación alemana Heinrich Böll, el problema reside en que además "suministran casi todos los OGM (organismos genéticamente modificados) y tendrán la mayoría de las patentes sobre las plantas". El eurodiputado francés Eric Andrieu de la Alianza Progresista señaló que "el modelo de desarrollo que encarna el futuro grupo está en las antípodas de la transición (.) hacia un modelo sostenible y respetuoso del medio ambiente".

Una operación que conlleva "un alto riesgo para la reputación, pero también enormes oportunidades de mercado", resumía el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung.

Pero la operación es meramente cosmética: las marcas pertenecientes a Monsanto conservarán sus nombres, como Dekalb (semillas de maíz y colza), De Ruiter (semillas hortícolas) o Round Up, un controvertido herbicida acusado de ser nocivo para la salud. El pensamiento de Bayer quedó reflejado en las declaraciones de sus funcionarios que, aunque prometieron "escuchar" a los detractores de Monsanto, reiteraron que "la agricultura es un tema demasiado importante para que divergencias ideológicas impidan el progreso".

"Los continentes en pleno auge son África y América Latina", mientras que Estados Unidos y Asia "siguen desarrollando su agricultura con preocupaciones medioambientales", y Europa se distingue por su hostilidad hacia los OGM, resumía el lunes el presidente de Bayer Francia, Frank Garnier.

Bayer a través de su presidente Werner Baumann promete transparencia: "Cumpliremos con nuestra responsabilidad hacia los agricultores, los consumidores y el medioambiente".

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