10 niños son rescatados de deplorables condiciones y torturas

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Varios episodios de "abuso intencional" se registraron en el hogar, incluyendo heridas punzantes, quemaduras y moretones consistentes con recibir un disparo con una pistola de postas, detalla Fox News. Habrían abusado y torturado a sus diez hijos, con edades entre los cuatro meses y los doce años. Al llevarlo ante sus padres, los oficiales quedaron atónitos por cómo estaba la vivienda.

Las autoridades descubrieron la casa de esta familia el pasado 31 de marzo cuando la madre denunció la desaparición de su hijo mayor, a quien le había quitado una tableta.

Jonathan Allen e Ina Rogers negaron todos los cargos de los cuales fueron acusados.

Los 10 niños fueron sacados de la casa el 31 de marzo, tras el aterrador descubrimiento de la policía.

La vicefiscal Sharon Henry se mostró "horrorizada" al describir la situación deplorable en la que vivían las víctimas: dormían rodeados de basura, alimentos podridos, excrementos y un puro desorden.

Jonathan Allen, el padre de los menores, fue arrestado el pasado viernes después de las entrevistas realizadas a sus hijos. Ina Rogers, de 30, fue detenida el pasado mes ante la sospecha de negligencia en el cuidado, pero fue liberada tras el pago de una fianza de 10,000 dólares. Allen se declaró inocente de siete cargos de tortura y nueve cargos de abusos de menores. Fue procesado el lunes y actualmente se encuentra encarcelado con una fianza de 1,5 millones de dólares (casi mil millones de pesos chilenos).

Entre los testimonios recogidos por las autoridades, están el de Aleida Quartman, de 23 años, compañera de trabajo de Rogers, quien dijo que mimaba mucho a sus hijos y que la casa estaba desordenada porque las mascotas jugaban con los niños. "No tienen huesos rotos, ni cicatrices mayores", dijo la madre al frente de la casa para argumentar que los menores no habían sido torturados. "Si tienen golpes y arañazos es porque son niños", añadió.

La casa de Rogers y Allen en Fairfield.

En estos días, en que el caso acapara la atención mediática en California, habló en público la abuela materna de los menores, Wanda Rogers, que llamó "monstruo" a su yerno. "Cogía el bebé y le golpeaba en la cara. Le ponía cinta adhesiva en la boca para que se callara", relató.

Un vecino se sorprendió al conocer la noticia ya que asegura que incluso ni sabía que en la casa vivían diez niños. Los padres saludaban al salir de la entrada, pero nunca vio a los niños en el patio ni los escuchó tocar en el patio trasero.

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