Papa Francisco rinde homenaje al Padre Pío

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"Este humilde fraile capuchino ha maravillado al mundo con su vida dedicada a la oración y a la escucha paciente de los hermanos, en cuyos sufrimientos derramaba como bálsamo la caridad de Cristo".

En su discurso, el Santo Padre manifestó su alegría por visitar esta localidad donde Francisco Forgione, nació e inició su larga y fecunda historia humana y espiritual.

Lo afirmó en Pietrelcina (sur de Italia), pueblo natal del padre Pío, uno de los santos más venerados del país, y desde allí habló del problema de la despoblación porque los jóvenes emigran por la falta de trabajo. Aquí, agregó el Papa, él comenzó a experimentar la maternidad de la Iglesia, de la cual fue siempre un hijo devoto.

El papa se trasladó desde el Vaticano en helicóptero a la localidad, donde como primer acto visitó la capilla de San Francisco ante el olmo de los estigmas y encontró a los fieles en la explanada adyacente. "Él - dijo el Pontífice - era fuertemente atormentado en su interior y temía caer en el pecado, sintiéndose asaltado por el demonio". De este modo, dijo el Papa, todos los fantasmas que el demonio había introducido en la mente del fraile capuchino, desaparecían cuando él, se abandonaba con confianza en los brazos de Jesús.

La celda monástica del padre Pío de Pietrelcina. Como homenaje a San Pío de Pietrelcina exhortó a los presentes a estar siempre unidos y en paz porque 'la comunión entre nosotros edifica y construye', contrario a lo que sucede cuando se litiga constantemente.

Invocó entonces al santo de Pietrelcina para que 'ofrezca a las nuevas generaciones prospectivas concretas para un futuro de esperanza'. Francisco oró en silencio ante el cuerpo del místico exhibido en una caja de vidrio en un pueblo que atrae a millones de peregrinos anualmente.

El papa también pidió atención para los ancianos, "que son un tesoro" para la comunidad y pidió que no se marginen.

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