Murió el ex SS Oskar Gröning, conocido como el 'contable de Auschwitz'

Compartir

"Lo único que tenemos es una carta de su abogado según la cual habría fallecido", declaró Eisenhauer, quien aseguró "no disponer todavía" de un certificado de fallecimiento, que debe ser entregado por el Ayuntamiento a las autoridades judiciales y cuya emisión puede tardar unos días.

A finales de 2017, la justicia alemana ordenó su encarcelamiento, después de que el anciano de 96 años tratara en vano de escapar a la detención presentando un recurso ante el Tribunal Constitucional, alegando su mal estado de salud.

El proceso contra Gröning duró cuatro meses y se inscribió en la serie de juicios tardíos abiertos en los últimos años contra los crímenes del nazismo.

Fue condenado por complicidad en el asesinato de 300.000 judíos, reseñó el semanario Der Spiegel.

A su vez reconoció ser totalmente consciente de los crímenes que se estaban realizando y se lamentó por no haber actuando en consecuencia a ellos.

Oskar Gröning, también llamado el "contable de Auschwitz", falleció el viernes a los 96 años.

Groening, quien admitió ser moralmente culpable, dijo que era un nazi entusiasta cuando fue enviado a trabajar a Auschwitz en 1942, cuando tenía 21 años.

Gröning había ingresado con veinte años en las Waffen-SS, en 1941, y dos años después empezó a servir en el campo de exterminio de Auschwitz.

La batalla judicial de Gröening fue vista como uno de los últimos juicios importantes relacionados con el Holocausto, durante el cual el régimen de Adolf Hitler asesinó a seis millones de judíos. A Gröning, quien tras la caída del nazismo pasó por un campo de internamiento británico y luego volvió a la vida civil como contable en una fábrica de vidrio, se le abrió un sumario en 1977, pero quedó sobreseído once años después.

El encausado admitió su 'complicidad moral' en las muertes de Auschwitz, el más sangriento y mortal entre los campos de exterminio nazis, instalado en la Polonia ocupada, donde se encargó de incautar y administrar el dinero y las pertenencias de quienes llegaban como deportados.

Su juicio en Lüneburg estuvo marcado por frecuentes interrupciones por enfermedad del procesado, lo mismo que había ocurrido con el de Demjanjuk, quien murió unos meses después de escuchar sentencia en un hospital de ancianos.

Compartir