Mujer drogada se saca los ojos para 'acercarse a Dios'

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Kaylee Muthart, de 20 años que bajo los efectos de metanfetaminas, se arrancó los ojos para "acercarse a dios", ahora explica que su vida ha cambiado a mejor y que, a pesar de estar ciega, es mucho más feliz.

Kaylee Muthart comenzó con el consumo de drogas el verano pasado en el hemisferio norte, luego de hacerse dependiente de la cocaína y la metanfetamina tras mezclarlas con marihuana, dejando sus estudios, su trabajo y su noviazgo.

"Durante el suceso, un pastor trató de detener a la muchacha cuando la escuchó gritar "¡Quiero ver la luz!".

Una mujer identificada como Kaylee Muthart, de 20 años, asustó a los residentes locales en Anderson, Carolina del Sur (Estados Unidos), cuando de repente se sacó los ojos con sus manos.

Kaylee reaccionó con violencia contra personas que intentaron ayudarla, hasta que policías llegaron a la iglesia y lograron controlarla para luego llevarla a un hospital, pero fue en vano porque ya había perdido la vista.

La muchacha salió del hospital el 1 de marzo, tras una larga estadía en la que no sólo recibió atención médica sino también psiquiátrica. "Es la misma vida, pero estoy aprendiendo todo de una nueva manera. Es un mundo horrible en el que vivimos", sostuvo la joven. La vida es más bella ahora, la vida es más hermosa de lo que era antes con las drogas.

Muthart había probado la mariguana apenas meses antes del incidente.

"Pensé que todos los que habían muerto estaban atrapados en sus tumbas, que Dios estaba solo en el cielo, y que yo tenía que sacrificar algo importante para poder liberar a todos en el mundo en favor de Dios", narró Kaylee.

El terrorífico hecho ocurrió apenas un día antes de ingresas a un centro de rehabilitación.

[La metanfetamina] hizo que todo fuera más oscuro, tomó todo eso en lo que yo creía y lo distorsionó y me puso en el camino hacia arrancarme los ojos, agregó. "Me dio miedo, no entendía lo que Dios quería de mí, pero parecía ser correcto que yo lo hiciera", recordó. Lo hizo en frente de una iglesia, a modo de sacrificio: "Pensé que me estaba sacrificando por el mundo. Y estaba contenta de hacerlo porque siempre tuve un gran corazón y nunca nadie me devolvió todo ese amor", explicó.

"Prefiero estar ciega y ser yo misma que ser adicta y realmente lo digo con todo mi corazón", dijo Muthart bajo el compromiso de alejarse de las drogas.

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