La Voyager 1 enciende sus propulsores después de casi 40 años

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La nave espacial Voyager 1 de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés), encendió un conjunto de propulsores, luego de 37 años de no ser utilizados.

El proyecto Voyager es uno de los más duraderos de la carrera espacial, puesto que se puso en marcha el 20 de agosto de 1977, con el lanzamiento de la sonda Voyager 2 desde la base de Cabo Cañaveral, si bien no se consideró en plena operatividad hasta el lanzamiento de la Voyager 1, que tuvo lugar dieciséis días después.

Los ingenieros querían ver si esos propulsores alternos podían apuntar la antena de Voyager 1 hacia la Tierra, una tarea realizada usualmente por otro grupo de cohetes que ahora se están degradando. En 2012, la aeronave se convirtió en el primer objeto creado por el ser humano en llegar al espacio interestelar, dejando definitivamente atrás el sistema solar.

La NASA necesitaba reorientar la nave con el fin de que su antena apunte hacia la Tierra.

Para corregir el asunto la Agencia Espacial normalmente habría utilizado sus Propulsores de Control de Posición, que lanzan pequeñas llamaradas de fuego durante apenas unos milisegundos, para corregir la orientación, pero su desgaste tras cuatro décadas ha hecho que consuma mucho más oxígeno del deseado.

Según indica la NASA, Voyager 1 actualmente es capaz de usar cuatro propulsores de reserva, los cuales funcionan "perfectamente". Lamentablemente, estos propulsores que siempre han usado, ya se encuentran desgastados. Estos propulsores de "maniobra de corrección de trayectoria" (TCM) están ubicados en la parte posterior de la nave.

El equipo "investigó datos de hace décadas y examinó el 'software' que estaba codificado en un lenguaje ensamblador obsoleto, para garantizar que pudiéramos poner a prueba los propulsores de forma segura", explicó Chris Jones, ingeniero jefe del laboratorio. Tomó 19 horas, el viaje de las señales, para que los controladores en el Laboratorio de Propulsión a Chorro en Pasadena, California, recibieran la buena noticia.

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