Nueva dirección del PSOE, encabezada por Sánchez, consigue 70,5 % de apoyos

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Tras meses de interinidad y luchas internas, Pedro Sánchez, con más experiencia política, asume de nuevo la dirección del PSOE y se ha marcado un nuevo objetivo: volver a llevar a su partido al Gobierno de España. Acompañarán a Sánchez en el "núcleo duro" de la dirección del PSOE dos personas de su máxima confianza: Adriana Lastra como vicesecretaria general y número dos del partido, y José Luis Ábalos como secretario de Organización, responsable de controlar los mecanismos de poder del partido.

"Hemos dicho izquierda, hagamos izquierda. Pongamos al PSOE rumbo a La Moncloa", el palacio de gobierno español, afirmó Sánchez ante unas 8.000 personas, antes de terminar su discurso cantando la Internacional puño en alto.

En su discurso, Sánchez hizo varios guiños a los votantes del partido de izquierda radical Podemos, que busca destronar a los socialistas como principal partido de oposición.

Por ello, añadió, "voy a trabajar por una mayoría parlamentaria que acabe con la etapa negra del Gobierno del PP, un Gobierno injusto que sólo ha traído precariedad y desigualdad".

No obstante, el líder socialista, quien muestra simpatías por el 'tripartito' de izquierda de Antonio Costa en Portugal, admitió que la única posibilidad de lograr una coalición que desbanque al PP es con Podemos y los liberales de Ciudadanos, quienes ya se han vetado mutuamente.

Sánchez reivindicó hoy una España "nación de naciones" que reconozca su plurinacionalidad en una reforma federal de la Constitución y rechazó de manera categórica las aspiraciones independentistas de algunos partidos catalanes.

Se impuso a otros dos candidatos, Patxi López, ex presidente del gobierno regional del País Vasco, y Susana Díaz, presidenta de Andalucía, quien contaba con el apoyo de la inmensa mayoría de dirigentes regionales del partido.

Aunque defensores del "catalanismo", los socialistas "nunca estaremos de lado de las tesis indepentistas", subrayó sin embargo, al defender un "modelo que dé cauce con lealtad entre todos a un Estado donde Cataluña encuentre su sitio".

Díaz, una de las caras más visibles de la rebelión contra Sánchez -que entre otras cosas fue criticado por la debacle socialista en las legislativas de junio bajo su mando-, se ausentó del congreso antes de que hablara el flamante secretario general.

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