"No renuncio; que me echen si quieren", desafió Michel Temer

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En un día con negociaciones frenéticas para evitar la huida de aliados.

En tanto, se complica la situación de Temer, y es que la Orden de Abogados de Brasil (OAB) aprobó este sábado una resolución para promover el juicio político con fines de destitución al presidente Temer.

Dicha entidad admitió que Temer cometió un delito de responsabilidad y que un nuevo juicio político "es una tristeza para el país", por ello el acusado perdió 32 diputados del Partido Socialista Brasileño (PSB) que daban sustento a su gobierno.

Entonces, la defensa de Temer volvió atrás y retiró el pedido de suspender la investigación, en una estrategia para ganar tiempo, alejar el "efecto ultimátum" e intentar contener a los díscolos que no quieren arriesgar su imagen al escándalo por el que el presidente es investigado en el STF por corrupción, obstrucción de la justicia y asociación ilícita.

El gobernador de San Pablo, el presidenciable del PSDB Geraldo Alckmin, dijo que "nada cambió".

Las marchas fueron convocadas por movimientos de izquierda y sindicatos y congregaron menos personas de lo acostumbrado, incluso en Sao Paulo, la ciudad más poblada de Brasil y donde la insistente lluvia acabó desanimando a algunos manifestantes.

"No voy a renunciar". "Seguimos apoyando al Brasil y defendiendo las reformas para el crecimiento económico", dijo el gobernador del estado más poderoso de la federación.

El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, imputado en cinco causas penales, aseguró la víspera que estará en la "trinchera" para presionar por la salida de Temer, quien se ha aferrado al poder y ha reiterado que no dejará el cargo. El encuentro con Batista, propietario de la empresa frigorífica JBS, tuvo lugar en marzo. Vestido con bermudas y chomba, Maia visitó a Temer en el Palacio do Jaburú, su residencia en Brasilia. Pero esa operación ocurrió 10 días después de esta reunión, apuntó la prensa, aumentando más los problemas del presidente.

El gremio de abogados tomó la decisión después de que se divulgara una grabación en la que Temer aparenta dar un aval al empresario Joesley Batista para comprar el silencio del ex presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha.

La acción fue filmada por la Policía Federal, las valijas de dinero tenían chips para rastrearlos y los billetes estaban marcados.

Batista grabó la conversación y la entregó a la Justicia, en el marco de un acuerdo de delación premiada.

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